“Enchúfelo y enciéndalo, Señor Presidente”
Bush salvado de inmolarse con bomba de hidrógeno por ejecutivo de la Ford
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El Presidente de Ford Alan Mulally (der) sonríe satisfecho al observar al Presidente Bush (izq.) enchufar el cable eléctrico en el lugar correcto, es decir en el enchufe de carga eléctrica del modelo híbrido de coche. Momentos antes, Bush intentaba conectar el cable en el tanque de hidrógeno(que posee un enchufe similar pero no para electricidad) lo que habría ocasionado una enorme explosión e incendio. |
The Detroit News publico el 8 de abril un articulo “Enchúfelo y enciéndalo, Señor Presidente.” Esas fueron las palabras del Presidente de la Ford, Alan Mulally, señalándole a Bush un último modelo de Ford de tipo “híbrido”, es decir que funciona a electricidad e hidrógeno. El ejecutivo quería darle al Comandante en Jefe una demostración del funcionamiento del innovador vehiculo y para ello había hecho instalar en la zona sur del jardín de la casa blanca un generador de electricidad con un cable que permanecería desenchufado hasta que el presidente conectara la corriente al automóvil. The Detroit News narra que “mientras Mulally seguía al Presidente hacia el coche, notó que alguien había dejado el cable desenchufado cerca del tanque de hidrógeno. El diario dice que el ejecutivo pensó “Oh, mi Dios…!” y comenzó a caminar mas rápido. En esas circunstancias,Bush también aceleró el paso y llegó al cable antes que Mulally y lo tomó en sus manos. Mulally llegó junto a George W. y, rompiendo el protocolo, lo tomó firmemente del brazo y lo empujó hacia delante del automóvil hasta ponerlo a la altura del enchufe eléctrico. “quería asegurarme – le dijo al periodista que escuchaba - de que el Presidente enchufara en la electricidad, no el hidrógeno.” Pareció entonces que el Presidente de la Ford se dió cuenta con quien hablaba y pregunto “Esto es ‘off the record’ verdad?” Parece que no. De todas formas, le queda a Mulally la satisfacción de haber evitado – dado la conocida torpeza del Presidente – que este se convirtiera en el primer Presidente de los EEUU que se inmola con una bomba incendiaria. ■
Amor y Anarquía
Enrico Malatesta
Al principio puede parecer extraño que la cuestión del amor y todas las que le son conexas preocupen mucho a un gran numero de hombres y de mujeres mientras hay otros problemas mas urgentes, si no más importantes, que debieran acaparar toda la atención y toda la actividad de los que buscan el modo de remediar los males que sufre la humanidad.
Encontramos diariamente gentes aplastadas bajo el peso de las instituciones actuales; gentes obligadas a alimentarse malamente y amenazadas a cada instante de caer en la miseria mas profunda por falta de trabajo o a consecuencia de una enfermedad; gentes que se hallan en la imposibilidad de criar convenientemente a sus hijos, que mueren a menudo careciendo de los cuidados necesarios; gentes condenadas a pasar su vida sin ser un solo día dueñas de si mismas, siempre a merced de los patronos o de la policía; gentes para las cuales el derecho de tener una familia y el derecho de amar es una ironía sangrienta y que, sin embargo, no aceptan los medios que les proponemos para sustraerse a la esclavitud política y económica si antes no sabemos explicarles de que modo, en una sociedad libertaria, la necesidad de amar hallara su satisfacción y de que modo comprendemos la organización de la familia. Y, naturalmente, esta preocupación se agranda y hace descuidar y hasta despreciar los demás problemas en personas que tienen resuelto, particularmente, el problema del hambre y que se hallan en situación normal de poder satisfacer las necesidades mas imperiosas porque viven en un ambiente de bienestar relativo.
Este hecho se explica dado el lugar inmenso que ocupa el amor en la vida moral y material del hombre, puesto que en el hogar, en la familia, es donde el hombre gasta la mayor y mejor parte de su vida. Y se explica también por una tendencia hacia el ideal que arrebata al humano espíritu tan pronto como se abre a la conciencia.
Mientras el hombre sufre sin darse cuenta los sufrimientos, sin buscar el remedio y sin rebelarse, vive semejante a los brutos, aceptando la vida tal como la encuentra.
Pero desde que comienza a pensar y a comprender que sus males no se deben a insuperables fatalidades naturales, sino a causas humanas que los hombres pueden destruir, experimenta en seguida una necesidad de perfección y quiere, idealmente al menos, gozar de una sociedad en que reine la armonía absoluta y en que el dolor haya desaparecido por completo y para siempre.
Esta tendencia es muy útil, ya que impulsa a marchar adelante, pero también se vuelve nociva si, con el pretexto de que no se puede alcanzar la perfección y que es imposible suprimir todos los peligros y defectos, nos aconseja descuidar las realizaciones posibles para continuar en el estado actual.
Ahora bien, y digámoslo en seguida, no tenemos ninguna solución para remediar los males que provienen del amor, pues no se pueden destruir con reformas sociales, ni siquiera con un cambio de costumbres. Están determinados por sentimientos profundos, podríamos decir fisiológicos, del hombre y no son modificables, cuando lo son, sino por una lenta evolución y de un modo que no podemos prever.
Queremos la libertad; queremos que los hombres y las mujeres puedan amarse y unirse libremente sin otro motivo que el amor, sin ninguna violencia legal, económica o física.
Pero la libertad, aun siendo la única solución que podemos y debemos ofrecer, no resuelve radicalmente el problema, dado que el amor, para ser satisfecho, tiene necesidad de dos libertades que concuerden y que a menudo no concuerdan de modo alguno; y dado también que la libertad de hacer lo que se quiere es una frase desprovista de sentido cuando no se sabe querer alguna cosa.
Es muy fácil decir: "Cuando un hombre y una mujer se aman, se unen, y cuando dejan de amarse, se separan". Pero seria necesario, para que este principio se convirtiese en regla general y segura de felicidad, que se amaren y cesaren de amarse ambos al mismo tiempo. ¿Y si uno ama y no es amado? ¿Y si uno aun ama y el otro ya no le ama y trata de satisfacer una nueva pasión? ¿Y si uno ama a un mismo tiempo varias personas que no pueden adaptarse a esta promiscuidad?
"Yo soy feo - nos decía una vez un amigo - ¿Que haré si nadie quiere amarme?" La pregunta mueve a risa, pero también nos deja entrever verdaderas tragedias.
Y otro, preocupado por el mismo problema, decíanos: "Actualmente, si no encuentro el amor, lo compro, aunque tenga que economizar mi pan. ¿Que haré cuando no haya mujeres que se vendan?" La pregunta es horrible, pues muestra el deseo de que haya seres humanos obligados por el hambre a prostituirse; pero es también terrible... y terriblemente humano.
Algunos dicen que el remedio podría hallarse en la abolición radical de la familia; la abolición de la pareja sexual mas o menos estable, reduciendo el amor al solo acto físico, o por mejor decir, transformándolo, con la unión sexual por añadidura, en un sentimiento parecido a la amistad, que reconozca la multiplicidad, la variedad, la contemporaneidad de afectos.
¿Y los hijos?... Hijos de todos.
¿Puede ser abolida la familia? ¿Es de desear que lo sea?
Hagamos observar antes que nada, que, a pesar del régimen de opresión y de mentira que ha prevalecido y prevalece aun en la familia, esta ha sido y continua siendo el mas grande factor de desarrollo humano,pues en la familia es donde el hombre normal se sacrifica por el hombre y cumple el bien por el bien, sin desear otra compensación que el amor de la compañera y de los hijos.
Pero, se nos dice, una vez eliminadas las cuestiones de intereses, todos los hombres serán hermanos y se amaran mutuamente.
Ciertamente, no se odiaran; cierto que el sentimiento de simpatía y de solidaridad se desarrollaría mucho y que el interés general de los hombres se convertiría en un factor importante en la determinación de la conducta de cada uno.
Pero esto no es aun el amor. Amar a todo el mundo se parece mucho a no amar a nadie.
Podemos, tal vez socorrer, pero no podemos llorar todas las desgracias, pues nuestra vida se deslizaría entera entre lagrimas y, sin embargo, el llanto de la simpatía es el consuelo mas dulce para un corazón que sufre. La estadística de las defunciones y de los nacimientos puede ofrecernos datos interesantes para conocer las necesidades de la sociedad; pero no dice nada a nuestros corazones. Nos es materialmente imposible entristecernos a cada hombre que muere y regocijarnos a cada nacimiento.
Y si no amamos a alguien mas vivamente que a los demás; si no hay un solo ser por el cual no estemos particularmente dispuestos a sacrificarnos; si no conocemos otro amor que este amor moderado, vago, casi teórico, que podemos sentir por todos, ¿no resultaría la vida menos rica, menos fecunda, menos bella? ¿No se vería disminuida la naturaleza humana en sus mas bellos impulsos? ¿Acaso no nos veríamos privados de los goces mas profundos? ¿No seriamos mas desgraciados?
Por lo demás, el amor es lo que es. Cuando se ama fuertemente se siente la necesidad del contacto, de la posesión exclusiva del ser amado.
Los celos, comprendidos en el mejor sentido de la palabra, parecen formar y forman generalmente una sola cosa con el amor. El hecho podrá ser lamentable, pero no puede cambiarse a voluntad, ni siquiera a voluntad del que personalmente los sufre.
Para nosotros el amor es una pasión que engendra por si misma tragedias. Estas tragedias no se traducirían mas, ciertamente, en actos violentos y brutales si el hombre tuviese el sentimiento de respeto a la libertad ajena, si tuviese bastante imperio sobre si mismo para comprender que no se remedia un mal con otro mayor, y si la opinión publica no fuese, como hoy, tan indulgente con los crímenes pasionales; pero las tragedias no serian por esto menos dolorosas.
Mientras los hombres tengan los sentimientos que tienen - y un cambio en el régimen económico y político de la sociedad no nos parece suficiente para modificarlos por entero - el amor producirá al mismo tiempo que grandes alegrías, grandes dolores. Se podrá disminuirlos o atenuarlos, con la eliminación de todas las causas que pueden ser eliminadas, pero su destrucción completa es imposible.
¿Es esta una razón para no aceptar nuestras ideas y querer permanecer en el estado actual? Así se obraría como aquel que no pudiendo comprarse vestidos lujosos prefiriese ir desnudo, o que no pudiendo comer perdices todos los idas renunciase al pan, o como un medico que, dada la impotencia de la ciencia actual ante ciertas enfermedades, se negase a curar las que son curables.
Eliminemos la explotación del hombre por el hombre, combatamos la pretensión brutal del macho que se cree dueño de la hembra, combatamos los prejuicios religiosos, sociales y sexuales, aseguremos a todos, hombres, mujeres y niños, el bienestar y la libertad, propaguemos la instrucción y entonces podremos regocijarnos con razón si no quedan mas males que los del amor.
En todo caso, los desgraciados en amor podrán procurarse otros goces, pues no sucederá como hoy, en que el amor y el alcohol constituyen los únicos consuelos de la mayor parte de la humanidad.
“Anarkia”
Cuantos millones de personas han muerto
por defender un genero de colores en un trozo de madera,
cuantos mundos en el mundo se han creado
para rivalizar culturas, razas y etnias,
cuantos seres han muerto
por defender el egocentrismo de una bandera,
por defender fronteras y recursos,
camuflados en escudos y lemas,
enfermando las mentes con el patriotismo,
no siendo este mas que la misma discriminación,
no siendo este mas que el mismo egoísmo,
el mismo miedo a que otro,
no siendo parte de su nación,
sea libre y ellos no.
Por que dividir un mundo que nació siendo uno
siendo que uno es parte de un solo mundo,
por que hacer fronteras
siendo estas solo un ataúd
(mas grande que el normal y mas pequeño ke el natural)
dentro de un mundo de mentes muertas,
por que no revivir las mentes
y destruir fronteras, naciones y banderas.
¿Acaso somos tan cobardes y egoístas
que no podemos aceptar
que el mundo es de todos
y no solo del que lo pueda pagar?...
¿por que no alzarse por este hermoso ideal?...
o acaso... ¿ya nos jodió la historia... ya es otra puta tradición mundial?...
¿acaso la progenie del capitalismo con el neoliberalismo
será lo ultimo que vean los ojos del mundo
antes de colapsar?...
o acaso... ¿quizás ya están todos acostumbrados
a la comodidad de que otro haga la revolución,
a que otro, drástica y radicalmente empiece el cambio,
para unírseles ya
cuando esas personas consecuentes
hallan logrado un cambio de proporción
y además este segura la vida,
del ke tome como forma de vida, en las calles, la revolución?...
o, quizás, ¿solo cuando les demuestren,
que es mejor,
y no antes,
solo por proteger sus intereses,
por no arriesgarse a dejar todo atrás
(que poko piensan en los que vendrán)
por la incertidumbre si aquello es factible,
por la incertidumbre que han heredado del sistema,
un sistema que,
como los caballos, presos,
solo con la vista al frente, es normal,
solo ahí... comenzaran a luchar?.
Quien no toma las armas cuando debe,
(y notese que las armas no son solo de materia)
será mejor que no las tome jamás,
pues una revolución no se forma con personas que solo apoyan
(y muchas veces solo después de un resultado parcial)
sino de aquellos que lo dejan todo y se lanzan a luchar,
pues son, aquellos, los que sienten la lucha...
son ellos lo que lucharan de corazón...
y, aunque el acero alcance sus cuerpos,
seguirá su voz en las manos de la revolución...
pues solo ellos comprenden
que la lucha no es para nosotros...
que no es para nadie de los días de hoy...
sino mas bien por aquellos que aun no llegan o están llegando...
sencillamente es para darles algo mejor,
o algo de lo que queda de lo que alguna ves existió...
“... que la revolución sea una
en la mente de unos pocos,
compromete a esos pocos
a luchar e incentivar a los muchos,
que por muchos, muchos, que sean,
no harán nada por si mismos o por otros
quizás por que sus miedos se lo impiden,
o por que no conocen ni sueñan con nada mas
que el sistema en que viven,
con el sistema que,
sin saberlo ellos, los oprime...”

